Durante el 7 de octubre y los días siguientes, las fuerzas israelíes fueron recuperando el control de las comunidades y posiciones militares atacadas.
Pero el país se enfrenta a una tragedia sin precedente. Se cuentan entre cientos los heridos y más de 1.200 personas fueron asesinadas. Israel comienza a identificar cuerpos y personas calcinadas.
Se eleva a 251 el número de personas secuestradas y trasladadas a Gaza, 21 de nacionalidad argentina, desconociendo su estado de salud y paradero.
Israel comienza entonces otra lucha: LA LUCHA POR LOS SECUESTRADOS.