A pocos kilómetros de Gaza, cientos de jóvenes participaban del festival de música Nova, una celebración que había comenzado la noche anterior y que incluía acampes en la naturaleza, DJs y sonidos electrónicos.
A primera hora de la mañana comenzaron a sonar las alarmas. Los asistentes intentaban escapar en automóviles o a pie atravesando campos y desierto. Muchos buscaban refugio entre los árboles y vehículos estacionados.
Los terroristas palestinos dispararon contra quienes intentaban escapar y contra quienes se escondían. La violencia física y sexual fue brutal.
Muchos jóvenes pidieron ayuda a sus familias y amigos vía telefónica. Algunos consiguieron despedirse de sus seres queridos antes de ser asesinados.
Más de 360 jóvenes perdieron la vida, decenas resultaron heridos y muchos otros fueron secuestrados y llevados a Gaza.