Miles de terroristas palestinos, armados con ametralladoras, proyectiles antitanque (RPG), granadas, explosivos y más, ingresan a numerosas localidades y kibutzim cercanas a la frontera con Gaza. También son atacadas instalaciones militares y puestos de seguridad.
En muchas comunidades, familias enteras permanecen encerradas durante horas en sus habitaciones de seguridad. Mientras tanto, civiles y equipos de seguridad local intentan responder al ataque.
Los terroristas entran casa por casa, asesinando, violando y quemando a niños, jóvenes, adultos y ancianos. Más de 200 personas, de distintas edades, religiones y nacionalidades son secuestradas y llevadas a Gaza.
Mientras tanto, continúan las sirenas y los lanzamientos de cohetes sobre distintas ciudades israelíes.
La magnitud y simultaneidad del ataque generan una situación de caos, desconcierto y terror en todo el país.